COMPARTIENDO HISTORIAS DE VIDA DE GRANDEZA HUMANA

Martha Llanos Zuloaga

Conocí a Doña Victoria como una mujer joven muy callada y observadora, la vi desenvolverse con tal entusiasmo con la arcilla y modelar escuelas, casas, animales, plantas, era como un diálogo silencioso entre la tierra y ella. Fue lo primero que me impresionó. Recuerdo haber felicitado a Magaly reiterando su buen ojo o intuición y eso lo comprobamos a lo largo de casi 9 años de vida del “Proyecto van Leer” en aquel entonces parte del Programa no escolarizado de educación inicial (PRONOEI). Fue de las primeras seleccionadas aun cuando su nivel educativo no estaba considerado en el perfil de selección, pero pudimos comprobar que hay características personales más allá de los requerimientos generales”.

Victoria nos comparte su vida y la interacción significativa con su Docente Coordinadora Magaly… Solicite a Vicky Romero hacerle un homenaje especial al recuerdo de Magaly Jiménez y transcribo lo que escribió habiendo ya transcurridos casi 20 años del fallecimiento de esta memorable Docente Coordinadora. El caso de Victoria Romero es emblemático una Animadora que ingresa con solo Primaria y se jubila luego de haber concluido sus estudios de Licenciatura en Educación.

Victoria Romero natural de Huancayo nos dice: Al escribir esta pequeña remembranza recuerdo el día que salí de mi tierra, era un día de invierno y las lluvias arreciaban y se mezclaban con mis lágrimas y las lágrimas de mis ancianos y amados padres por mi partida, ahora los añoro mucho ya que ellos ya no están conmigo. Venía a Lima sin saber lo que la vida me depararía aquí en la capital.

Llegué a Lima con mi esposo y mis tres hijos a la comunidad de la Asociación de Vivienda Santa Clara, a la casa de mi suegra. Nuestro propósito; el de superarnos, ya que de la sierra central no se podía esperar nada. Ya aquí en Lima recuerdo mucho y no olvidaré que fue una mañana de primavera con un sol radiante, tocaron la puerta de mi casa y yo abrí. ¡Allí estaba Magaly Jiménez! Así empezó todo. Me preguntó ¿quién eres tú? Yo le respondí que era la nuera de la señora de la casa. Volvió a preguntarme ¿tienes familia? ¿quisieras trabajar en un proyecto con niños?

Yo era una mujer muy callada y tímida, no me gustaba relacionarme con las personas y le respondí que “no quería trabajar”. Ella no se dio por vencida y me dijo que, si se encontraba mi esposo, pero él no estaba, se encontraba en su trabajo, entonces ella dijo que regresaría al día siguiente. Regresó, conversó con mi esposo y el aceptó, le dijo que quería que su esposa se socializara. Para mí fue un reto salir de mi casa para relacionarme con otras personas, algunos días después tenía una entrevista con las especialistas del proyecto. Fundación Bernard van leer.

Puse mucho de mí (valor) y me entrevisté con Soledad Ordoñez psicóloga del Proyecto, con Claudia Pignol, con Martha Llanos y recuerdo que me tomaron un Test Psicológico de Dibujos y me preguntaron en cuanto a la psicología de los niños menores de 5 años, yo pude responder a estas preguntas por la experiencia que tenia de cuidar y criar a mis hijos. Lo más diferente fue que me dieron arcilla y yo me sentí como si estuviera en mi tierra e hice unas escenas de mi escuela, familia y comunidad, conté historias hasta cante. (Propuesta de usar Arte para la Selección)

Tuvimos tres meses de capacitación con las especialistas, las docentes coordinadoras y animadoras. Allí conocí a muchas mujeres de familia de diferentes comunidades, mujeres con vocación, valores, conocimientos, llegamos a ser grandes amigas. Terminamos nuestra capacitación y cada animadora tenía que ir a trabajar a su comunidad con sus niños, padres de familia y dirigentes de su comunidad.

Para mí fue muy difícil ir a mi comunidad a trabajar con los niños porque me faltaba algo ¿Cuál era ese algo? Que yo solo tenía primaria completa, no tenía estudios superiores. Y eso me hacía sentir mal. Pero allí estaba Magaly alentándome, diciéndome que yo podía educar a los niños de mi comunidad. El PRONOEI estaba correctamente ambientado con sus respectivos rincones, los padres de familia pasaban al aula observando y participando del trabajo y se iban contentos. Magaly llegaba a la comunidad y nos orientaba y trabajaba con nosotras.

Los padres enviaban a sus menores hijos con sus cuadernos, lápiz, borrador, tajador y regla. Los padres no entendían que era un programa no escolarizado, Magaly y yo teníamos que enseñar a los padres íbamos casa por casa e invitar a las reuniones. Los padres de familia, comprendieron que los niños no venían a aprender a leer y a escribir sino venían a ser preparados, con modelado de arcilla, cuentos, entre otras. Luego al entrar a la escuela podrían empezar a escribir y leer con facilidad debido a la preparación recibida en el PRONOEI. Con este nuevo sistema de Educación Inicial No Escolarizada a través del “Proyecto van Leer” a los niños se les educaba para que sean investigadores, creativos, emprendedores razonadores, sociables, practicantes de altos valores y conocimientos. Fue difícil, pero se logró.

Con los dirigentes realizamos reuniones en la comunidad solo los días feriados, domingos a partir de las 10pm de la noche, para hacerles conocer el trabajo y que ellos eran parte del mismo. Para Magaly no había obstáculos, ella estaba presente una hora antes de la reunión, logramos construir un local para el PRONOEI con los dirigentes y la comunidad y esta en vigencia hasta hoy en día.

Fueron más de 20 años que trabajé en beneficio de la educación inicial de innumerables niños, hoy ya muchos de ellos profesionales. Me agradaba hacerlo, fue muy bonito y una experiencia que jamás podré olvidar. Modestamente hoy digo contribuí con una enseñanza de base no tradicional gracias a este nuevo sistema de educación del Proyecto van Leer, a través del cual, al niño, se le desarrolla en el campo creativo y a partir de la experiencia que adquirían en el PRONOEI.

¡Yo quería estudiar y superarme, estudiar en alguna universidad, prepararme y conocer más para poder educar y preparar a estas nuevas generaciones! Y alentada por las palabras y el ejemplo de mi coordinadora MAGALY JIMENEZ decidí seguir mis estudios secundarios, y superiores. Pero, mi esposo no quería que yo estudiara, Magaly al ver mi trabajo y vocación con los niños, habló con él, pero este no quería que estudiara, inclusive no quería que trabajara porque era grande el trabajo y la responsabilidad y poco era el reconocimiento económico que se nos daba, ya que solo recibíamos una pequeña propina. Magaly me seguía visitando y conversando con mi esposo para que me permita seguir mis estudios secundarios, ella no se rendía hasta que mi esposo nos dio el sí, para empezar mis estudios secundarios.

Empecé a estudiar en el colegio Edelmira del Pando de Ate-Vitarte en el turno noche, era difícil trabajar con los niños del PRONOEI, cocinar atender la casa, lavar, atender a mis hijos a mi familia, capacitarnos cada semana, tenía que estudiar hasta las 10 u 11 de la noche y hacer las tareas que me dejaban en mis estudios. Aprendí a organizarme, hice hasta el tercero de secundaria turno noche y luego Magaly me dijo que ella había visitado un colegio no Escolarizado donde podía terminar la secundaria estudiando solo los domingos, hicimos el traslado y así culminé mis estudios secundarios.

Postulé 2 años a la Universidad la Cantuta y no logre el ingreso, para entonces esperaba familia, a mi cuarta hija Nathaly. Gracias al aliento y la orientación perseverante de Magaly pude seguir mis estudios. Ingresé al Instituto Manuel González Prada, para ser Docente de Educación Inicial, en Profesionalización Docente, donde solo estudiaba en vacaciones del año escolar. Asimismo, yo seguía trabajando en el PRONOEI, no descuidaba a los niños de mi comunidad ni mi hogar.

Un día de invierno en el que no había sol, el cielo estaba oscuro y lluvioso nos dieron una Noticia para mi muy triste, que nuestra querida Magaly Jiménez tenía cáncer generalizado, no podía creer, pero fue así. A pesar de todo lo que estaba pasando ella venía y preguntaba cómo estaban los programas y como yo iba en mis estudios, ella estaba constante en la comunidad.

Yo continué estudiando estaba en el cuarto ciclo de Educación Inicial, cuando me dieron la noticia que la Gran MAGALY había fallecido, me dolió mucho, porque yo había perdido a una gran amiga que me ayudó y alentó para poder superarme, se había perdido a una  gran profesional, una mujer luchadora que trató de implantar una nueva forma de educación mediante el programa de los PRONOEIS bajo el nuevo sistema Van Leer, habíamos perdido a una valerosa mujer dedicada a su profesión hasta el último día de su existencia, una  mujer que no se encuentra así por así.

Los años continuaban y yo logré terminar mis estudios Superiores, trabajé como docente coordinadora del Programa WAWA WASI, en el Ministerio de la Mujer. Dejé con mucha tristeza el PRONOEI de mi comunidad, trabajé en los WAWA WASI con los conocimientos del Proyecto van Leer, lo que yo había aprendido en mi comunidad bajo este nuevo programa y con los niños. Como Coordinadora imité las orientaciones y consejos de Magaly con las madres cuidadoras, para que ellas también puedan superarse y ser parte de la nueva educación en los niños de sus comunidades Yo doy gracias por haber encontrado a Magaly en mi vida, he logrado lo que más yo quería, ayudar a los niños de extrema pobreza de mi comunidad, en Huaycán, Horacio Zevallos, Ñaña y Ate Vitarte.

Han pasado ya muchos años y hoy al escribir esta breve reseña de mi historia, invitada por la Doctora Martha Llanos, volví a sentir la emoción y la alegría que una mujer tan humilde como yo puede sentir al haber alcanzado ser una gran profesional y haber logrado con éxito el deseo tan grande de ayudar a mi comunidad y las de Ate, que no olvidaré nunca. Y espero que esta historia vivida sirva a otras mujeres jóvenes y adultas de nuestras comunidades y muchos pueblos, a luchar por sus ideales de superación para servir a los más necesitados y para el bienestar de su familia.

En cuanto a Magaly Jiménez es y será muy difícil encontrar mujeres y amigas como ella, y si las hay serán quizás muy poquitas. Ella dio su vida por los niños de nuestra comunidad, amaba su trabajo y como docente coordinadora de los programas no escolarizados, entregó todo de sí. No le intereso formar un hogar, casarse y tener familia, su vida la dedicó a luchar para sacar adelante a los Programas de PRONOEI.

En el mundo de hoy son tan importantes los ejemplos de muchas luchadoras ejemplares que, con sus historias de superación de obstáculos y la fuerza de sus talentos continúan abriendo espacios para las nuevas generaciones.

Victoria Romero agradeciendo el reconocimiento y diploma entregado por Soledad Ordoñez

Perú, 20 de junio de 2022.

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