COMPARTIENDO HISTORIAS DE VIDA DE GRANDEZA HUMANA

Martha Llanos Zuloaga

Conocí a Delia como parte del grupo de apoyo del festival de Teatro en Comas, liderado por Janet Gutarra y había sido invitada por Licko Turle de Brasil, catedrático de la Universidad de Bahía y promotor investigador del teatro del Oprimido. Recuerdo haber compartido con el grupo del conocido Festival Minkarte una presentación en mi calidad de Responsable del área de Arte y Cultura del desaparecido Foro Latinoamericano Paulo Freire.

Delia era la mayor de las Voluntarias y me encantó no solo por su gran interés por conocer acerca de nuestras acciones en difusión del legado Paulo Freire, sino por la forma como compartía sus experiencias y la facilidad del contacto con los niños.

Es un ejemplo de servicio a los demás a pesar de su situación de salud limitada, yo la denomino la Delia guerrera porque es un ejemplo de Resiliencia y ejemplifica como el arte nos ayuda en circunstancias difíciles.

Delia destaca por su inclusión en variados espacios de arte. Su historia nos pone de manifiesto el enorme poder sanador del Arte que ha estado presente en la vida de Delia desde temprana edad y los valores de responsabilidad, solidaridad y cuidado de los demás. Su historia reflejo de muchas situaciones similares en un mundo patriarcal y en donde muchas veces se sacrifica a las hijas mujeres por el bien de los hermanos e hijos varones nos muestran a esta nuestra amiga Delia, hoy una de las abuelas más queridas y destacadas del grupo de la Casa de la Literatura que es un ejemplo viviente a sus casi 80 años de la fuerza guerrera y la dulzura creativa de la abuela artista.

Delia Palomino comparte su historia remontándonos a los recuerdos de su infancia diciéndonos:

“…Soy la segunda hija de mis padres, pero desde pequeña la muerte acechaba mi hogar” ya que sus hermanas una mayor murió a los 2 años, luego nació Delia y la tercera hermana muere también a los 8 meses de nacida. Desde pequeña, la vida de Delia estuvo guiada por la responsabilidad de ayudar en casa con los hermanos y con la economía familiar. Ella nos dice “…desde los 7 años ayudaba a mi madre a cuidar y criar a mis hermanos, somos 8 hermanos, hoy quedan 5 vivos.”

“…Mamá, me colocaba en la espalda a mi hermanito y con una manta lo amarraba a mi espalda, así podía traer agua, porque en casa no había.  También podía jugar un ratito, saltaba con agilidad el mundo que me gustaba mucho. Pasó el tiempo a los 9 años, mamá, me llevó al Mercado Mayorista, me enseñó el lugar donde tenía que comprar limones por ciento, luego, venderlos en el mercado de José Leal, rápido aprendí, me iba solita a las 5 de la mañana, luego al mercado a vender, había un sr. que me compraba todos mis limones y me decía que me fuera rápido a casa. Otras veces me quedaba hasta las 11 am. solo podía gastar 40 ctvos, tenía hambre, me compraba una palta y 2 panes, otras veces 2 bolsitas de maní que me encantaba. Con el tiempo mi mamá aprendió a hacer picarones. En las tardes vendía y yo cuidando a mis hermanos, hasta que termine.

“Estudie desde 4to de primaria hasta 5to de secundaria en el colegio Teresa González de Fanning, soy de la promoción 1963. Mis padres no habían tenido educación, solo hijos y criarlos, lo bueno de mamá, luchaba por tener una casa propia. Lo obtuvo, por su gran esfuerzo y lucha…  pero también como era la hija mayor, mi trabajo era agotador, cuidar, lavar ropa hasta la medianoche, limpiar la casa.”

“Era feliz en el colegio y tenía amigas y especialmente una compañera de colegio cuyos padres me querían, porque cuando llegaba a su casa para ir al colegio con su hija, me invitaban a tomar desayuno, Cuando terminamos la secundaria, me preguntaron que iba a estudiar solo respondí que quería ser profesora, era lo que mis padres me decían…

Siempre he sido graciosa, amiguera y colaboradora, en mi colegio aprendí mucho y me cambio la vida, entendí a mis padres, también que yo y mis hermanos, debemos tener un futuro- Esto solo se consigue estudiando una profesión. Así Delia estudio solo 3 años en la Villareal “… no podía, mis hermanos crecieron, mi madre trabajaba mucho, mi padre, era músico y llegaba a casa siempre tarde o desaparecía por días. Trabajé en la UNMSM 2 años, luego por medio de una amistad del colegio, fui a trabajar a una Empresa de envases metálicos. Todo lo que ganaba era para que mis hermanos estudien, y mejorar la casa.”

“…Me enamoré, salí embarazada de la persona que amaba. Mis padres, me trataron mal, muy mal. Una amistad al verme sufrir mucho, porque el padre de mi hija se casó con otra. Me dijo Delia, sal de la casa de tus padres, ya hiciste mucho por tu familia, y no te quieren, cría a tu hija, tú eres muy trabajadora. Los padres de mis compañeros de estudio, me daban amor, a mí y a mi hija. Conseguí trabajo fuera de Lima, Ancash, Huaraz. Tenía un buen sueldo.me aleje de la casa de mis padres. Tuve que dejar a mi hija que tenía 4 años, con mis padres, ellos la querían regalar. Yo lloraba, en mi soledad por mi hijita, no quería dejar solita.

Pasado un tiempo un hombre me enamoró y propuso matrimonio, me casé, sin pensar mucho. Él quiere mucho a mi hija, ¡dice!  es mi hija! ¡Hoy mi hija casada, lo quiere como si fuera su padre, igual mis nietas, le dicen…abuelo! ¡Pero el tiempo ha cambiado y mi esposo ahora es intolerable, solo él piensa, y sabe mejor que nadie!  para él yo no! ¡No sé nada! El vivir día a día, es difícil, nunca pensé en mi futuro, no tengo pensión, dejé de trabajar, por cuidar a mis hijos, son 2 de mi matrimonio. Hoy mayores de edad y mi hija están casada, radica fuera. Tengo 4 nietas de 27 y 25 años. Mi hijo casado, tiene 2 hijas, la mayor de 17 y la segunda de 10 años de edad… total 4 nietas.

Mi cualidad, es que soy muy conversadora, ayudo emocionalmente a quién sufre*, aunque yo tengo mi corazón con espinas]…

Las Artes Transformadoras De Vidas.

¡Contar cuentos, me transporta al mundo mágico, aunque mi corazón llore!, mi narrativa me lleva a otro planeta de magia donde soy feliz!!!

“…Soy Abuela cuenta cuentos de la Casa de la Literatura Peruana, desde 2014, es una labor voluntaria, fortalece mi cuerpo, mi alma y mi vida. Recorro muchos caminos llevando la palabra los cuentos nos llevan a un mundo imaginario, hermoso y pleno de valores que no deseamos salir. Narramos en colegios nacionales, primaria, secundaria e instituciones que lo solicite a CASLIT. También participo voluntariamente, en la escuela de las palabras, he narrado en los trenes, festivales y parques públicos. En comas, hay un lugar que se llama la balanza, cada año, antes de la pandemia se realizaba un festival artístico, organizado por minkarte, dirigido por la actriz y fundadora, Janet Gutarra. Con ella nos dirigimos a los cerros donde hay niños y niñas que no pueden movilizarse solos porque sus padres trabajan, no hay movilidad. Les contamos cuentos, cantamos y una actuación de teatro, también títeres y payasos para que se alegren.

He contado cuentos en Maranguita, en mi primera presentación conté, EL HERRERO, se emocionaron hasta las lágrimas, el cuento tenía una relación con sus vidas, al final nos abrazamos en conjunto antes pedirle permiso a la policía que cuidaba y controlaba, fue un momento inolvidable. También allí hay un centro de reclusión para mujeres menores de edad en gestación y otras con bebés recién nacidos. Al verlas me emocioné, jovencitas en ese lugar, conversé con ellas, cómo abuelita, con cariño, era necesario fortalecerlas y cambiar de actitud. Me pidieron volver. La Narración, despierta sentimiento de cariño frente a seres humanos que compruebas su padecer, la palabra bendita, fortalece y empodera.

Delia también es muy activa en su distrito los Olivos, participó en diferentes instituciones en forma voluntaria. Contar cuentos es lo que más le gusta y en la cual ya tiene el reconocimiento en el aniversario de la comunidad, programan, los cuentos de la abuelita. Los vecinos del barrio residen más de 35 años y conocen y apoyan los esfuerzos de la vecina Delia.

Recuerda como desde épocas tempranas Delia ya utilizaba los cuentos para calmar las enfermedades de sus hijos, ella nos dice “…a mis hijos, los menores tenían asma, eran muy delicados, en mi desesperación, un día les conté un cuento creado por las circunstancias que yo pasaba, mis preocupaciones cómo sanar a mis hijos de ese terrible mal. Esa vez tenían 4 y 5 años, mi hija estaba en la escuela. El remedio era contar cuentos, ellos escuchaban y me preguntaban lo que no entendían, les explicaba con dibujos, también con piedras de mi jardín, plantas y objetos de adornos de la sala, así desarrollaron su imaginación.

Cuando aprendieron a leer, eran como mellizos conversaban sobre el cuento. El tiempo pasó, mi hija se casó y tuve mi primera nieta. A ella desde la barriguita de mi hija le hablamos. Cuando nació, más reconoció la voz del abuelo por su melodía ¡qué emocionante! ¡Los abuelos paternos asombrados porque la bebé y movió sus manitas cómo buscando! ¡Fue emocionante!

Allí aprendí, desde el vientre los bebés diferencian las voces. Tenemos en Caslit un programa de bebetecas, justo para madres embarazadas y niños pequeños con canciones, También antes íbamos a la maternidad, a cantar a las madres gestantes y bebés…

Mi camino está lleno de cuentos, canciones, miradas de ternura. A mis 79 años de edad, gracias a la vida, todavía tengo fuerza y físico para seguir, mi camino de ensueño.

Gracias también a mi padre, cuando yo era pequeña la historia de su pueblo donde nació, en Ayacucho.

Desde niño era pastor de los carneros de ellos, su caminar y cuentos de almas o espíritus, me enseñó a cantar y bailar huaynos. Seguiré caminando hasta que mi ruta termine.

COROLARIO

En este día de la mujer presentamos una trilogía de tres mujeres en diferentes grupos etarios en este caso Delia Palomino próxima a cumplir 80 años y activa en su misión de dar lo mejor de sí misma a los demás. Las cualidades y valores personales que la acompañan le dieron las posibilidades de afrontar hasta la actualidad múltiples retos y apoyar con su Arte a las nuevas generaciones.

Perú, 08 de marzo de 2024.

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